sábado, 15 de junio de 2013

Caza solitaria


Lejos tenía que irse para entender el principio de todo, para darse cuenta que estaba mucho mejor de lo que pensaba. Mucho mejor sola.  Fue mímesis absurda e ineficaz, vana inconsistencia.
Una vez más la música estaba fuerte y las ánimas se despertaban.  Tenía escasas certezas. No pensaba festejar nada,  pero no iba a quedarse esperando a que las cosas cambiaran.
La última vez que lo vio, no creía haberlo dejado muerto; entonces por las dudas le cortó la cabeza. Pretender vivir siempre había sido su juego y ella no tenía más tiempo que perder junto a alguien que todavía no había nacido. 
Había logrado seguir adelante, lo había hecho por su cuenta y el saldo a simple vista no parecía favorable. Pero en el fondo sabía que había hecho lo correcto.
No le quedaba otra que sumergirse en el riesgo de intentar ser ella misma, con sus propias condiciones. Allí donde la nada se igualara con el todo, la dejarían o la tomarían; pero nunca sería parte del limbo del desgano.
Lo había decidido, había encontrado la manera para hacerlo de una buena vez. Ya no podía detenerse, no sin antes dar todo lo que tenía.
Sus tristes polaroids perderían el brillo y algo luminoso y radiante las reemplazaría.  Lo sabía,  mejor dicho lo intuía. Lo veía entre sueños despierta.  Faltaba muy poco, cada vez menos para que llegara su momento.  

Mientras tanto observaría atenta las señales y afinaría su olfato. Estaba casi lista para despegar del lugar que le quedaba, pronta a salir a recorrer para emprender la caza solitaria de su alma.

viernes, 26 de octubre de 2012

Hannah y el duelo eterno


Llevaba varios meses inmersa en el ocaso de lo viejo, en la pérdida de todas las certezas, en el ejercicio de no intentar aferrarse a nada conocido. En una sorda batalla, sin aliados, en la que se desafiaba a sí misma.
No podía decirlo con palabras, pero sabía que el duelo eterno había comenzado hacía mucho tiempo.
-El mundo entero siempre tiene razones para tirarte abajo-.
-Pero yo creo que existe lo noble en algún lado- contestó ella.
-No nos vamos a entender. Yo creo más en eso de vivir y dejar morir...- replicó él.
No tenía sentido intentar entablar el diálogo. Pertenecían a dos mundos equidistantes: nihilismo e idealismo.
-Es tarde, me tengo que ir.
-Bueno. Te acompaño hasta la puerta.
Intentó besarla, pero no tenía sentido y ella se lo dio a entender. El hastío es un sentimiento del que conviene escapar a tiempo.
No podía evitar salir corriendo cuando se cruzaba con personas como él, inmersas en su evasión y autocomplacencia. No era su culpa el ser así, ¿de quién era la culpa, entonces? Mejor no buscar culpables ni inocentes, en determinado momento cada uno tiene el destino que le corresponde.
Estaba tranquila porque sabía que cuando dijera las palabras exactas en el momento indicado, encontraría lo que estaba buscando. Sus pies debían seguir firmes, después de todo, y su alma debía estar atenta a su conciencia.
El resto se convierte en prescindible, mientras lo que basta es un paso y luego el otro…

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Noche de maniquíes y playmobils.


Se sentía como un animal enjaulado, con su eterno ruido de distorsión de fondo, ese que a veces no le dejaba pensar. Nunca le había gustado la falsa pirotecnia de los de su era y la de la próxima le semejaba absurdo exhibicionismo.
En el medio de algo que no sabía bien qué era, decidió hacerse a un lado. Sonrisas muy blancas en noche de maniquíes y playmobils. Plato del día: “Respuestas demasiado simples”.
A veces prefería decir no antes que regurgitar los últimos estertores de esta sociedad. Otras veces su morbo no podía escapar al de ellos.
¿A dónde van los deshechos, los adefesios, los desheredados? Ya no hay memorias del subsuelo ni ocultos cazadores. Hasta Don Quijote está más que muerto y enterrado, con una Academia entera que piensa en él.
La venganza de los Avida Dolars ya fue consumada. Los matrimonios blancos se terminaron por diferencias en el contrato y ahora los solitarios se pelean con los descastados por un poco de atención. Todos buscando lo mismo sin saber bien qué.
No hay monedas que entren en las ranuras, sólo queda la vía de la introspección on line. Versión final: réplicas de nosotros mismos, fagocitados para luego vomitarnos con retoques y efectos. Conmovidos todos los días porque no queda otra. Trabajando por la misma razón y duplicándonos porque nos da lo mismo.
Preguntas (¿no intentan ser retóricas?):
¿Hay algo verdadero? ¿Algo único y original que escape a lo vintage?
Sin derechos de autor, ¿será todo tal vez algún día copiado y pegado hasta el infinito? ¿No hay yo? (quién sabe lo que hubo, porque algo existió en ese momento en que se escapó, sin darse cuenta). Entonces, ¿somos todos en el fondo ecuaciones tautológicas?
Antes que termine alguien lo sabrá, luego quizás no. La respuesta no es por vía racional, es por desgaste de la existencia, es por búsqueda luminosa.