lunes, 8 de febrero de 2010

Algunos textos breves

Instantánea de una noche fugaz

Si acaso nos chocamos fue tan sólo un instante en el que me perdí y del que ahora no puedo salir. Todas las piezas encajaron y todo fue perfecto, pero duró sólo segundos que se escurrieron como agua entre mis dedos. Ahora el viento me visita y me aferro a lo poco que tuve, algunas noches fugaces y el gusto de tus besos.
Nueva medicina

Tengo el alma envenenada. Necesita una nueva medicina que la purgue para que pueda seguir adelante, para que diga: “uno, dos, tres, va de nuevo”. Está enferma y no encuentra médico que dé en el clavo con el diagnóstico y, para colmo de males, no paso el jarabe que me ofrecen los zánganos a mi alrededor.


S/T
Algún día, lo sé, dejaré de buscar paliativos para el dolor y me sumergiré en él como en las aguas de un río conocido, y nos daremos la mano y nos saludaremos como viejos amigos.

martes, 2 de febrero de 2010

Catálogo de Mujeres (III)

Dicen que las mujeres no son todas iguales, por eso he aquí un catálogo de mujeres:


7. La que siempre rema

Los invita a salir, consigue los teléfonos y da el primer beso. Cansada de remarla siempre, se pregunta cuándo encontrará a un hombre con huevos y se conforma con solteros treintañeros confundidos y recién separados en pleno duelo. Cansada de ponerle siempre onda, decidió hacerse la difícil, y ver qué sucedía. Como resultado de su táctica, ahora se le acercan… el doble de pelotudos.

8. La mentirosa

Algunas son buenas para vender algo, otras tienen inteligencia, ella sabía mentir. No podía evitarlo, ya desde niña convencía con cualquier excusa a la maestra cuando no hacía la tarea. Si él sospechaba algo, daba vuelta las evidencias con mil y un argumentos que resultaban imbatibles. De golpe se encontraba diciendo cosas que no sentía y una vez que empezaba no podía parar porque la mentira se alimenta de más mentiras y se vuelve tan convincente que pasa a ser verdadera. Llegada a este punto, su vida era un infierno, y necesitaba ser honesta. Entonces una mañana escupió de golpe toda la verdad, le dijo que ya no lo quería, que era un cornudo y que no lo soportaba más. Incrédulo él sonrío y le dijo que cuando se le pasara la locura, lo llamara.

sábado, 30 de enero de 2010

Catálogo de Mujeres (II)


Dicen que las mujeres no son todas iguales, por eso he aquí un catálogo de mujeres:
4. La novia pila


Hace como ocho años, cinco meses y dieciséis días que están de novios. Los dos estudiaron, se recibieron y consiguieron trabajo, es decir que todas las razones esgrimidas durante años ya no pueden dilatar el ansiado final, el broche de oro de sus vidas. Pero él nada, ni mu acerca del asunto y ella no piensa seguir papando moscas hasta perder la cordura y la fertilidad. Entonces un día, hastiada por tanta calma, le pregunta qué pensaban hacer al respecto, qué esperaban (¿la muerte?) y él no tuvo mejor idea que contestarle que primero se compraran un terreno y se hicieran la casa. Resignada aceptó, terminaron de hacer la casa y sí, entonces, se pelearon.

5. La despechada


Va por la vida hecha una sombra, como si tuviera sobre su cabeza una nube permanente cargada de lluvia y tormenta. Se consume por dentro recordando los más mínimos hechos y detalles, determinando culpables y castigos. Con la cola entre las patas piensa verlo algún día regresar, para altiva y triunfadora decirle que no, que ya no lo necesita y poder tararearle una letra de Pimpinela.

6. La que sigue enamorada del mismo


Pasan los años de su vida y ella sigue enamorada del mismo perejil que nunca le dio bola. Está con otros, pero no, ninguno se parece a él, ninguno sonríe como él, habla como él, camina como él… Se sabe toda su vida, lo adora más que a cualquier actor de Hollywood y si él la dejara sería capaz de darle todo. Sus amigas no saben qué hacer, intentan convencerla de que es un idiota, un vago y un mujeriego, pero ella enceguecida niega todos los cargos y sólo ansía el momento en que él le devuelva una mirada. Finalmente, un día él se le acerca, la mira a los ojos y le habla suavemente, y entonces ella, luego de verle un trozo de comida entre los dientes, descubre que después de todo, él era uno más del montón.